Anosognosia, no hay peor ciego que el que no quiere ver.

Anosognosia, no hay peor ciego que el que no quiere ver.

Cuando una persona sufre un daño cerebral adquirido, ya sea por ictus, traumatismo craneoencefálico, infecciones cerebrales etc, pueden coexistir varios déficits cognitivos y motores producidos por diferentes lesiones cerebrales. Una de estas alteraciones es la llamada “anosognosia´´, un trastorno del que se habla poco pero que es uno de los más importantes de tratar, pues esta alteración, cuando es muy grave, puede alterar el curso de la rehabilitación neuropsicológica e incluso imposibilitarla.

Este trastorno neuropsicológico puede aparecer con diferentes lesiones cerebrales, pero lo más habitual es que se dé cuando se produce un daño en el lóbulo parietal derecho.

La anosognosia se caracteriza por la incapacidad de ser consciente de las secuelas producidas por el daño cerebral. La persona niega tener alguna dificultad, se trata de un mecanismo psicológico de defensa, de manera que puede tener alteraciones cognitivas y motoras graves pero ignorarlas y actuar como si estuviera totalmente bien. Se puede decir que el cerebro, sin querer, omite los errores que comete, y rellena esos huecos en blanco con actos erróneos, estrategias evasivas y el uso de un arsenal de mecanismos de defensa exagerado para explicar cualquier déficit o error. Pero todo esto es, repito, inconscientemente, y es que las personas con anosognosia realmente ignoran sus limitaciones.  

La anosognosia puede darse con diferentes niveles de gravedad, yendo desde la omisión de un solo déficit de muchos, a ignorar completalmente todos los déficits.

En un principio es difícil imaginar cómo es esta alteración, hasta que ves un caso, pero antes te preguntas cómo puede ser que un paciente niegue una hemiplejia, una amnesia o una afasia. En mis comienzos como neuropsicóloga, durante mi periodo de prácticas en un hospital de daño cerebral, conocí un caso de anosognosia severa. Se trataba de un señor de 45 años que había sufrido un ictus y venía acompañado de su mujer. Era un caso tan severo que no solo no pudimos hacerle rehabilitación neuropsicológica, sino que además, ni siquiera pudimos hacerle la evaluación inicial, porque según él, que además tenía afasia global, entre otras muchas alteraciones cognitivas, estaba bien, de manera que se levanto de la silla y se fue dejándonos allí sentados en el despacho a los evaluadores y a su mujer, todos nosotros con cara de perplejidad, claro.

Como comentaba antes, la importancia de diagnosticar y tratar este trastorno es muy importante, una herramienta fiable de evaluación es una escala de conciencia del déficit, en la que se hacen diferentes preguntas al paciente relacionadas con su patología y sus secuelas.

Del tratamiento de la anosognosia depende en gran parte el pronóstico de la persona, ya que un paciente consciente de sus alteraciones cognitivas se muestra mucho más colaborador en su rehabilitación que una persona que no lo es. Dicho de otro modo, la falta de conciencia del déficit dificulta el trabajo cooperativo y consciente con un terapeuta. 

Los síntomas suelen desaparecer con el tiempo, pero es importante tener en cuenta, que tras un daño cerebral la rehabilitación neuropsicológica es una cuenta atrás, ya que el periodo crítico de recuperación, es decir, el periodo en el que más avances se pueden conseguir con la rehabilitación, son en general, los primeros 3 meses, tras este periodo sigue habiendo mejorías, pero más lentas. El tratamiento se puede hacer con terapia psicológica, con técnicas de confrontación y evitando reforzar las conductas evasivas del paciente.

De manera que ya sabéis, si tenéis algún familiar con este trastorno, paciencia y terapia.

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elisa

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