La fatiga después del daño cerebral.

El sueño y la fatiga después de sufrir Daño Cerebral Adquirido

Los familiares y personas que trabajan con afectados de daño cerebral adquirido habrán notado en la mayoría de los casos la existencia de alteraciones del sueño. Hay personas que desde que han sufrido un DCA tienen un sueño inestable, y otras, que son la gran mayoría, que presentan un exceso de cansancio, fatiga y sueño.

La fatiga mental y física es un problema común después de una lesión cerebral. Las estimaciones de la incidencia de fatiga en las personas con DCA varían del 50% al 80%.

La fatiga y el sueño son de las consecuencias más debilitantes de una lesión cerebral, ya que influye en todo lo que hace la persona, tanto física como mentalmente. Las emociones de una persona también pueden volverse crudas cuando están cansadas. Muchos pacientes afirman estar absolutamente agotados  todo el tiempo, esto es frustrante no solo por la fatiga en sí, sino porque les impide trabajar tan duro como les gustaría durante sus sesiones de terapia.

Cada tarea puede resultar agotadora, esto puede ser muy deprimente, particularmente si el individuo es consciente de este cambio.

 

Causas

Las investigaciones han descubierto que el cerebro de una persona con daño cerebral trabaja más duro y usa más neuronas para procesar la información. La explicación es que tras el daño cerebral, las neuronas hacen un esfuerzo extra para poder hacer nuevas interconexiones con áreas cerebrales que no están dañadas y sean capaces de adquirir esa función, con lo que se ponen en marcha más áreas cerebrales de lo habitual. Esto requiere muchos desvíos y energía adicionales. Por eso podemos observar reacciones un poco más lentas en personas con DCA.

Esa diferencia se puede ver con escaneos PET. Las partes del cerebro que normalmente muestran poca actividad en la realización de una actividad determinada se involucran activamente en el mismo proceso después de una lesión cerebral.

Además, el sueño se puede acentuar si el paciente toma medicación contra la depresión, espasticidad o convulsiones, medicación habitual en este colectivo.

 

Tratamiento

Es paradójico, pero aumentar las horas de descanso no ayuda. Demasiado descanso, como pasar días enteros en la cama, no es útil. De hecho, puede hacer que la persona se sienta peor y pierda la condición física. Demasiado descanso también puede causar rigidez en las articulaciones, empeoramiento de la espasticidad, dolor de espalda, pérdida de confianza y aislamiento social. La pérdida de la capacidad física en sí misma puede aumentar el cansancio, y puede surgir un “círculo vicioso” de cansancio.

La fatiga y el sueño son más acentuados durante el primer año tras la lesión, y con el tiempo se van disipando, pero en la mayoría de los casos, queda un cansancio que permanece a lo largo de los años. 

Sin embargo, hay algunas cosas que se pueden hacer para ayudar mejorar esta condición.

  1. Para controlar la fatiga, una persona primero debe aceptar que no tiene la misma resistencia física y mental que tenía antes del accidente.
  2. En lugar de evitar las actividades habituales, debe intentar regresar gradualmente a su rutina normal. Comenzando con tareas familiares en casa o en el trabajo que pueda completar sin fatiga. Aumentar gradualmente la complejidad de cada tarea, tomando descansos según sea necesario.
  3. No hacer demasiado a la vez. Ser realista y aumentar gradualmente las actividades.Si mejora su estado físico mejora la fatiga. La mejor manera de recuperar la condición física es comenzar a hacer ejercicio físico leve y adaptado durante breves periodos de tiempo todos los días, y luego, gradualmente, aumentar el tiempo y la intensidad del ejercicio.
  4. Evaluar los mejores horarios. Normalmente las mañanas son el mejor momento para hacer las actividades que requieran un mayor esfuerzo físico y mental.
  5. Durante las actividades hay programar períodos de descanso.
  6. Priorizar actividades para dosificar las fuerzas. Es útil planificar y seguir un horario diario. Evitar la sobre-programación.
  7. Alimentación saludable.
  8. Establecer hábitos de sueño con horarios fijos y estables. Las siestas deben durar entre 30 y 60 minutos, según la actividad que haya tenido ese día.
  9. Si los visitantes le cansan, acortar el tiempo de las visitas.
  10. Evitar el alcohol.
  11. Acudir al médico para que haga un estudio y regule la medicación.

 

Elisa Molina

 

 

 

 

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