Síntomas del ictus. Cada minuto cuenta.

Síntomas del ictus. Cada minuto cuenta.

Todos escuchamos hablar sobre el ictus, y conocemos a algún amigo, familiar, vecino o conocido que lo haya sufrido. Lo vemos como algo desconocido y lejano, pero la verdad es que lo tenemos alrededor. El ictus, también llamado accidente cerebrovascular (ACV), es la epidemia de la era moderna, pues es la primera causa de muerte entre las mujeres españolas y la segunda en los hombres, según datos del Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares de la Sociedad Española de Neurología (GEECV-SEN). Los datos son alarmantes, y es que en Europa mueren al año 650.000 personas por esta causa, de ellas 40.000 son españoles. Al año se detectan unos 120.000 casos nuevos. De hecho, cada seis minutos se produce un ictus en España.

 

¿Cómo se produce el ictus?

Los accidentes cerebrovasculares (ACV)  se subdividen en dos tipos: 

Isquémicos: Son aproximadamente el 80% de los ACV, se producen como consecuencia de la interrupción del flujo sanguíneo en una zona determinada del cerebro. Esto impide la llegada de oxigeno y glucosa de manera normal a las neuronas. Las causas más frecuentes suelen ser la trombosis, que es el más común y en el que se produce una obstrucción de grasa o sangre en una arteria. La embolia, producida por un coágulo arrastrado desde su lugar de procedencia hasta una arteria menor y taponándola. Y por último la embolia, producida por la dilatación de una zona de la pared arterial que se termina rompiendo.

Hemorrágicos: En los que se rompe una arteria dando lugar a una hemorragia que afecta a las zonas cerebrales adyacentes. 

 

Síntomas del Ictus:

A continuación se describirán los síntomas y cómo actuar para saber detectarlo y solicitar ayuda lo más rápido posible, porque cada minuto cuenta.

  • Repentino entumecimiento o debilidad facial (asimetría facial), del brazo o la pierna, especialmente de un lado del cuerpo.
  • Confusión mental.
  • Pérdida de la capacidad del habla, habla ininteligible o dificultad para entender lo que le dicen.
  • Ceguera o deterioro visual repentinos, especialmente cuando se produce en un solo ojo.
  • Dificultad súbita para caminar, mareos, o pérdida del equilibrio o la coordinación.
  • Dolor de cabeza (generalmente intenso y repentino).

 

 

Cómo actuar

Cuando se establece un ictus el tiempo es fundamental. Se empiezan a desencadenar una serie de acontecimientos intracelulares muy nocivos que si se pueden evitar y detener, van a ayudar de manera clave a conseguir estabilizar el daño cerebral y lograr que las secuelas sean mínimas.

Por ello, cuando detecte un ACV llamar cuanto antes al servicio de emergencia 112, explícales los síntomas y hora de inicio de estos, esperar a que llegue la ambulancia, no trasladar a la persona en un vehículo particular.

No dar de comer ni beber al afectado ya que puede atragantarse, no forzarle a hablar o a moverse, no dar administrar ningún tipo de medicación, no dejarle solo y aflojarle la ropa para que pueda respirar bien.

Procura que el ambiente sea tranquilo, sin ruidos excesivos y túmbalo boca arriba, con la cabeza y los hombros un poco levantados usando un cojín o una almohada.

Si pierde la consciencia pero respira, colócalo en posición lateral de seguridad; esto es, de lado con las rodillas flexionadas, con el brazo de abajo estirado y el de arriba colocando la mano debajo de la cabeza. Con ello evitamos que la lengua se vaya hacia atrás, pudiendo ahogarse. Si la persona dejara de respirar, y sólo si tienes el entrenamiento preciso, pon en marcha las maniobras reanimación cardiopulmunar.

 

Factores de riesgo: 

  • Edad: Los accidente cerebrovascular son más frecuentes a partir de los 55 años, además su riesgo aumenta proporcionalmente con la edad. 
  • Sexo: Los hombres son más propensos a padecer ACV.
  • Raza: Las personas de ciertos grupos étnicos tienen mayor riesgo de tener un ictus. Para los afroamericanos, el ataque cerebral es más común y más fatal.
  • Antecedentes familiares y tendencia genética para tener factores de riesgo de Ictus.

 

 Factores de riesgo tratables:

  • Tabaco
  • Enfermedad cardíaca
  • Diabetes
  • Colesterol alto
  • Sedentarismo 
  • Sobrepeso
  • Tensión alta

 

Prevención

La prevención, como siempre, es lo más importante. Debemos mantenernos sanos y cuidar nuestra alimentación. Rutinas tan simples como no ingerir excesivas grasas animales y mantener una dieta variada y saludable, hacer ejercicio, no fumar y realizar controles médicos para chequear la tensión arterial, colesterol, glucosa etc, son buenas prácticas para intentar reducir las probabilidades de padecer un ACV.

 

 

 

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elisa

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